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Tengo que contarte algo isterioso que me ha ocurrido.

Hace ya tiempo, paseando por el mercado de Martiricos, vi un cuadro viejo aparentemente del siglo XIX, un óleo con el marco carcomido y la pintura ennegrecida por el polvo y algo deteriorada. Me llamó la atención la composición, dos mujeres sentadas en la mesa de un bar con una botella de vino y un anillo sobre la mesa.

Pregunté el precio, y tras el regateo de rigor, lo adquirí por cincuenta euros. Puede que sea dinero tirado, pensé, pero no pude resitir el impulso.

Guardé el cuadro en casa hasta que mi trabajo de periodista me diera un respiro para adecentarlo y colgarlo en el pasillo. Por fin me decidí y lo primero que hice fue desmontar el marco para sanearlo y darle una mano de barniz, pero cual no fue mi sorpresa que al sacarlo cayó al suelo un papel amarillento doblado cuidadosamente.

Al abrirlo pude leer la siguiente carta:

Mis queridos hijos,

No sé si os veré algún día, son tiempos difíciles y el futuro para mi ya no existe pero escribo estas líneas por si en algún momento pudiera solucionar el vuestro.
Como sabreís, estuve preso en el campo de concentración Bergen-Belsen hasta 1944 con el número 404961 que llevo tatuado en mi brazo,y de dónde conseguí escapar aunque no creo que mi vida se alargue mucho más. Trataré de enviar esta carta, pero se me hace difícil encontrar un sobre y un sello porque permanezco escondido en Celle, en el castillo Schloss, donde pude refugiarme al encontrar una entrada secrete que conducía a las mazmorras. La comida es escasa y puede que me encuentren. El piso superior está lleno de obras de arte saqueadas por los nazis.

Éste es el relato de lo sucedido hasta ahora.

Durante un año he estado trabajando para fabricar material militar para el ejército en condiciones de escalvitud. Un día un oficial de la SS nos ordenó a un grupo de unos treinta prioneros que cargáramos en cuatro camiones unas cajas de madera del tipo que usa el ejército para la munición. Eran una cajas muy pesadas. Después no dijeron que cogiéramos unos picos y unas palas y subiéramos a un quinto camión. El camión arrancó y estuvo circulando calculo que durente una hora por un camino lleno de baches, lo que parecía una camino de montaña. Finalmente el camión se detuvo y bajamos en un claro del bosque.
A bajar nos sorprendió que había unos cinco oficiales dela SS de distinto rango, pero en lugar de soldados habia "kapos", esos presos de confianza que solían ser igual de crueles que los proios carceleros.

Nos obligaron a cavar una gran fosa cuadrada de unos tres metros de profundidad y unos cinco metros de lado. Una vez alcanzada la profundidad, nos dijeron que pusiéramos las cajas de los camiones en la fosa. Al poner una de las cajas se desprendió un trozo de madera y pude observar que dentro había lingotes de oro, creo que nadie más lo vio. Ahí comprendí cual sería nuestro destino.

Enterramos las cajas quedando la fosa a un profundidad de algo más de un metro. Lo siguiente que no dijeron fue que teníamos que poner una capa de piedras como un mosáico sobre la capa superior de la fosa. Una vez que estábamos dentro de la fosa bajaron los "kapos" con porras para matarnos a golpes a la misma vez que los oficiales montaban una ametralladora sobre el borde de la fosa y abráin fuego sobre todos. La sangre salpicada me cubría los ojos mientras varios cuerpos inertes caían sobre mi. Tras cinco minutos de ruido ensordecedor el se hizo el silencio sólo roto por varios disparos de arma corta. Estaba claro que los oficiales no querían dejar testigos que pudieran revelar el escondite, y como tampoco querían ensuciarse las manos se fueron en los camiones. Al día siguiente vendría otro retén a terminar el trabajo de lo que parecería una fosa común.

Una vez oscurecido me quité de encima los cadáveres que me habían protegido del impacto de las balas y salí de aquel terrible lugar en total oscuridad, no sin antes coger algo de ropa y lo que me pudiera ser de utilidad. Me alejé unos metros y me oculté entre unos arbustos en el borde del bosque ante la imposiblidad de orientarme y continuar el camino de forma segura.

Completamente extenuado y débil, me quedé dormido hasta el amanecer cuando el ruido de unos camiones me sobresaltó. Efectivamente un nuevo retén procedió a enterrar los cadáveres y al final poner una marca distintiva en el lugar de la fosa, donde los espíritus de los asesinados vigilarían de las riquezas acumuladas bajo la muerte.

Cuando todos hubieron abandonado el lugar, con toda la cautela del mundo abandoné aquel terrible lugar tomando nota mental de todo el camino para poder elaborar un plano para volver al ese lugar.

Caminando llegué a Winsen an der Aller y me refugié en una casa vacía en la calle Eichkatzrund número 10 sin que nadie me viera. Allí pude conseguir ropas que no me delataran como un preso fugado. Y allí también oculté el mapa del terrible lugar protegido por una serie de pistas por si yo no podía volver a recuperarlo. Para encontrar el mapa, lo primero que hay que encontrar es el libro de pistas que dejé escodido en la casa como ayuda para resolver los enigmas que conducen al plano.

Tras un par de días de descanso, pero con el miedo a ser descubierto como un intruso, abandoné el lugar siguiendo el cauce del río Aller en dirección a lo que ahora sé que es Celler. El miedo me hacía rehuir cualquier contacto y al más mínimo ruido me escondía. En una ocasión, al ocultarme entre la maleza vi una cueva como de medio metro de alta imposible de ver salvo si está justo a su lado.

Me me introduje en el agujero para quedar sorprendido por una galería hecha de piedra lo suficientemente alta como para caminar con comodidad. Al final de la galería subí las escalinatas que encontré para encontrarme en una habitación de unos dos metros cuadrados. La habitación era de piedra con una puerta que tenía una argolla. Por curiosidad tiré de la argolla y con un poco de esfuerzo la puerta cedió para dar paso a un pequeño habitáculo en el que se podía observar una gran placa de piedra apoyada sobre unos cilindros también de piedra. Parece que la placa se podía desplazar sobre los cilindros. Limpié cuidadosamente la suciedad acumula entre los cilindros para que pudieran moverse y empuje la placa de piedra hasta que por una pequeña rendija pude contemplar el interior de una habitación mal iluminada.

Cuando mis ojos se adaptaron a la luz pude contemplar una infinidad de obras de arte, escultura y pinturas apiladas como en una almacén, pero no había señales de vida. Dejé la placa en su estado original y volví a la habitación para poner en orden mis ideas.

Salí a buscar algo de comer y pude encontrar algunas remmolachas en un campo cultivado cercano y así pase unos días. Entré en la cámara varias veces procurando no dejar ninguna huella. Creo que los nazis almacen allí obras de arte robadas durante la guerra.

Ahora, por fin me he decidido a escribir esta carta que trataré de haceros llegar, si puedo por correo y pienso esconder otra copia en uno de los cuadros para que algún día, si no recibís la vuestra, el mundo pueda conocer mi historia.

Aquí tiene algunas indicaciones que te ayudarán:

  • Primero, para encontrar el libro de pistas, tienes que usar la U.
  • Algunas pistas están ocultas, deberás encontrarlas primero.

Una vez leído el mensaje, me decidí a ir en busca de ese tesoro. ¿Quieres venir conmigo?

Descripción del juego.

Según nuestra información lo tiene todo guardado en secreto en varias cajas fuertes.

Tendremos que recorrer varias habitaciones, pero todas ellas tienen el acceso controlado por un panel electrónico con clave o candado.

Como, por lo visto, no tiene muy buena memoria para las claves siempre hay una serie de pistas por si se les olvidan.

Esa es mi única oportunidad, descifrar las pistas e ir obteniendo las claves.

Desplaza la pantalla con el ratón hasta situar la flecha central en el objeto deseado. Entonces haces clic con el ratón para activar la opción de ese objeto.

La opción puede ser abrir un diálogo que muestre alguna pista sobre la prueba o que solicite la clave de la prueba. También puede ser la opción de salida de un escenario hacia otro distinto.

Los elementos de la prueba serán

  • Pistas con información sobre la prueba.
  • Diálogo para introducir la clave de la prueba.
  • Salida para ir a otro escenario.
  • Imagen que puede contener información necesaria para resolver la prueba.
  • Panel permite abrir o cerrar el panel informativo.
  • Dentro del panel podemos reiniciar el escenario, con lo cual iremos otra vez a la primera prueba del escenario o reiniciar el juego completo.

El objeto con una esfera es una prueba. Al pulsarlo se abrirá una ventana donde debes introducir una clave para pasar la prueba.

Cada prueba tiene una puntuación y unas pistas.

También puede haber información sobre la prueba en las imágenes.

Si la clave introducida es correcta desaparecerán los objetos correspondientes de la prueba ya aparecerán los objetos correspondientes para la salida del escenario. Una prueba puede abrir más de una salida.

Algunas pruebas pueden descontar puntos en caso de haber introducido una clave errónea

El objeto con un rombo o ciertas imágnenes son una pista. Al pulsarlos se abrirá una ventana con la información de las pista.

Algunas pistas pueden descontar puntos cada vez que se hace uso de ellas.

Ciertas pistas vienen asociadas a un objeto o están ocultas en la pantalla.

Salidas

El objeto con un círculo sobre un plano es una salida. Al pulsarlo nos llevará a un escenario distinto.